"Tengo que aprender a volar entre tanta gente de pie...


Seguro y la frase la conocen de siempre, pero si no es así les cuento que es de Frida Kahlo, artista mexicana mundialmente conocida no sólo por su maravillosa obra, sino también por sus frases. Y de vuelos se trata el reto de Mad Scrap Project este mes y vamos directo al grano:








Así fue como me inspiré en esta frase y en como quise "volar": luego de intentar una infinidad de veces la posición correcta para enfocar la cámara, decidí salir de mi casa y emprender camino hacia un sitio abandonado cerca de aquí (ojo, tomé todas las providencias del caso para no arriesgar mi seguridad) y aproveché que era (al parecer) el último día lindo de verano/otoño que nos quedaba. Así que desempolvé del baúl de los recuerdos la posición de "la vela" que nos enseñan en gimnasia cuando somos pequeños y a eso le sumé la acrobacia de manejar la reflex en la posición exacta. Voilá! la toma estaba ok. Regresé corriendo a casa (literalmente) y a preparar la Portrait para trazar esta linda frase.

Como siempre, espero les guste mi versión para este reto, les dejo una canción adhoc y alguna reflexión idem:

"No sé, me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible


- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?



¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?



¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

ESPANTAPÁJAROS
Oliverio Girondo


Eurythmics - There must be an Angel (playing with my heart)


Un beso apretado, un abrazo ídem y sigan sintonizando este blog.

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